Escuché el sonido de la puerta al abrirse. No necesité girarme para saber que era mi hermana pequeña.¿Quién si no iba a entrar para llamarme idiota?. Respiré profundamente antes de mirarla.
-¿que pasa?, ¿nuestro hermano se a roto la cabeza?-pregunté.
-¿por que?-
-¿de que me hablas?-
-sabes muy bien a lo que me refiero-dijo. Si, lo sabía. Pero no quería hablar de ello con una chica de 19 años por muy hermana mía que fuera.
-¿que es lo que tengo que decirte para que salgas de la habitación?-pregunté. Tenía el móvil en la mano. Es verdad, llevaba toda la cena con el en la mesa. Estaba esperando una llamada.
-la verdad-
-¿cuál?-
-deja de responderme con preguntas. Dime por qué la has dejado marchar-
-ese era el trato. Tan simple como eso-respondí volviendo a girarme para mirar las estrellas desde el balcón.
-mientes fatal-dijo
-puede, pero no tengo porqué responderte.¿no te parece?-
-¿la dijiste la verdad sobre el collar?-preguntó. Genial, empezaba el interrogatorio.
-no-
-¿porqué?-
-no necesitaba saberlo-contesté.
-pero se lo ha quedado. ¿La dijiste que no te lo devolviera y no le dijiste la verdad?-gritó.
-Bingo-respondí quitando el tapón de mi oreja que acababa de crearse por su grito-si lo adivinas sola, ¿para que preguntas?-comenté desatando un poco la corbata.
-por que la quieres. Por que la la alejas de ti como un imbécil-gritó de nuevo. Vale, idiota no, al ser mayor su vocabulario era mas amplio.
-si sigues así te oirán hasta en mi trabajo querida. Hazme el favor de dejar de gritarme, y deja de meterte en mis decisiones. Son mías-dije mirándola.
-pero es la verdad-dijo.
-aunque así sea, es cosa mía.-respondí.
-¿por qué no la has dicho que la quieres?-
-¿acaso no recuerdas lo que ocurrió la última vez que me enamoré?-respondí molesto.-¿quieres que vuelva a pasar?, ¿a Dafne?. Yo no estoy dispuesto a eso-
-no tiene por qué ocurrir lo mismo-dijo.
-tu no conoces a papa y mama, harán lo que sea necesario para que me odie. Y con tener esa experiencia una vez me basta y me sobra-
-LO ÚNICO QUE HACES ES PROTEGERTE A TI MISMO-gritó de nuevo. Me estaba cansando demasiado rápido.
-LO QUE ESTOY HACIENDO ES PROTEGERLA DE MI FAMILIA Y DE MÍ-
-¿qué-
-es obvio Danna. Si salgo con ella, su vida cambiará por completo, la suya y la de su familia. No pienso obligarla a eso. Además, lo dejamos claro desde el principio. Esto era un trato. Ella me ayudaba y a cambio prometía no volver a aparecer en su vida. Que yo haya traspasado la línea, no la influye en lo más mínimo-
-no te a ayudado del todo, el compromiso no está anulado-respondió.
-técnicamente si que está anulado. Al menos que ella sepa. Y seguirá así-
-eso es trampa, la has mentido-
-es decir la verdad a medias. No es lo mismo. Pero ella no se enterará,¿entendido?-pregunté mirándola directamente-no te e oído Danna-
-esta bien, pero está mal lo que estas haciendo-
-estoy acostumbrado ha hacer mal las cosas-dije sin inmutarme. Sonreí en su dirección-no te preocupes, este tipo de enfermedades tiene arreglo-
-no es una enfermedad-
-las enfermedades hacen daño ¿verdad?-se quedó callada al entenderme.-deberías irte a dormir. Siento haber montado el espectáculo el día de tu cumpleaños. Para una vez que no doy una paliza a ese idiota-dije poniendo las manos juntas como rezando.
-preferiría que le golpearas a que la dejes escapar-
-no vuelas de nuevo con eso Danna, ya te e dicho que ella no volverá aquí. No te digo que dejes de ser su amiga, ya que te llevas bien con ella. Pero no la quiero cerca, y tampoco quiero que me lo cuentes. Cuanto menos sepa de ella mucho mejor-así antes me olvidaría de ella. Aunque el regalo que le compré para su cumpleaños me lo tendré que quedar. Suspiré. Bueno ya se lo daría a alguna niña del orfanato cuando crecieran un poco mas.
-¿por qué no le dijiste que le estabas pidiendo el matrimonio?-contraatacó después de un rato. Suspiré por no echarla a patadas.
-eres la tía mas pesada que conozco después de la pedante de mi prometida. No te conviertas en ella anda-
-responde-ni siquiera me escuchó.
-¿si lo hago te largarás sin hacer más preguntas?-asintió. Suspiré. Siempre se salía con la suya-a ver, tu ya sabes que esos anillos los compré para regalárselos a la mujer con la que quisiera estar de por vida. Y que tenía dos opciones, o darme el anillo que me corresponde para aceptarme como esposo, o devolvérmelo entero-asintió-bien, la respuesta es tan simple como pensar, ¿para que se lo voy a decir si no me va a volver a ver jamás?. Prefiero que se los quede como un bueno recuerdo la verdad. Así de simple-
-eres imbécil-me recriminó.
-eso ya me lo has dicho-
-¿por que no lo intentas?-preguntó. Sonreí.
-me parece que has dicho que no ibas a hacer más preguntas-dije mientras empezaba a empujarla hasta la puerta-buenas noches hermanita. Dulces sueños-dije cerrando la puerta detrás de ella.
Me apoyé contra ella y me deslicé hasta el suelo. Necesitaba beber para olvidar.

grrrrr!!
ResponderEliminarme encanta, ahora me toca saber como voy a salir de esa
muahahaha
^^
si pero eso ya te lo dejo a ti xDDD
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