martes, 10 de mayo de 2011

CAPÍTULO 1: La Búsqueda

Era de noche, la tenue luz de la luna iluminaba aquellas calles poco transitadas. En una de ellas había algo inusual aquella noche.
Cuatro personas caminaban con capas negras por allí, medio escondidos en la penumbra de la noche. Las caras las tenían tapadas por las capuchas, pero aun así solo una de esas cuatro personas miraba a su alrededor con interés, como si nunca antes hubiera estado en un sitio así.
Miraba hacia delante, al lugar de destino, aunque se llevó una desilusión al ver que solo era una casa antigua de los humanos. Se paró ante la casa observándola, como intentando grabársela en la memoria. A simple vista se apreciaba que era de dos pisos, había que subir unas escaleras para estar a la altura de la puerta, y el tejado era de ladrillo:
-¡Eh!, no te quedes ahí parado que nos están esperando-le dijo el que parecía ser el jefe del grupo esperando junto con los otros en la puerta.
-Entremos-propuso otro.
-De acuerdo- comento el muchacho en bajo. Se reunió  con ellos en la puerta y llamaron. No se oyó nada, ni siquiera una respuesta, así que volvieron a llamar, un poco más fuerte que la otra vez. En esta ocasión oyeron unos pasos que se acercaban a la puerta desde el interior de la casa, el picaporte se movió y poco a poco se fue abriendo la puerta.
Ante ellos se alzaba una mujer con una capa blanca, a diferencia de ellos. La joven alzo la cabeza y dejo ver unos mechones de pelo negro que le caían por la frente y unos ojos rojos:
-Pasad, no es bueno que hablemos en la calle, además debéis estar cansados-Propuso la joven amablemente apartándose de la puerta para dejar un hueco.
-Gracias-Contesto el joven mientras entraban.
Se cerró la puerta detrás de ellos e instantáneamente una tenue luz ilumino la estancia y las personas con capa que había en ella. El joven miro a todos y cada uno de los que había allí, como si estuviese buscando a alguien. Su mirada se detuvo en una figura apoyada contra la pared, miraba por la ventana que tenia al lado, una parte de su rostro estaba en penumbra.
La capa casi la tenia quitada, lo cual dejaba ver su vestimenta, toda de color negro. Llevaba unos guantes que dejaban ver sus dedos, una camiseta negra hasta los hombros con figuras de animales mitológicos en color plata, un pantalón ancho y largo y unas playeras.
El muchacho no necesitaba ver su rostro para saber quién era. Aquella figura lo miro y lentamente movió la cabeza:
-Buenas noches, habéis llegado un poco tarde, ¿no crees muchacho?-comento sonriendo.
-Lo siento señor, no hemos podido llegar antes, ha sido por mi…
-No tienes que disculparte, solo era un comentario para que se relajara el ambiente, aunque no ha surtido efecto por lo que veo-contesto mirando a su alrededor, y volvió a mirar al joven-además, te he dicho que no me trates como alguien importante, te dije que me llamaras Kail.
- Si  pero…
No tuvo tiempo de terminar, uno de sus acompañantes dio un paso adelante al tiempo que se quitaba la capucha de su capa permitiendo ver su rostro, era casi un adulto, tendría unos 23 años, pelo corto y marrón, con ojos azules. Hincó la rodilla derecha en el suelo, e inclino la cabeza-bajo la atenta mirada del joven - y dijo:
-Príncipe Kail, me alegra volver a veros mi señor.
-Lo mismo digo comandante Nirda, me imagino que después de la espera traeréis buenas noticias, ¿la habéis encontrado?-pregunto con seriedad.
- Si señor, la hemos encontrado en Madrid-contesto el joven adelantándose a Nirda.
-Perfecto-susurro sonriendo.
Kail se aparto de la pared y se acerco al centro de la estancia, levanto el brazo derecho y chasqueo los dedos e inmediatamente la luz se hizo más intensa lo cual permitió al joven ver la habitación.
Era muy simple, el suelo era de madera y en el centro había una bola amarilla- que supuso que sería la luz- que brillaba intensamente, delante de la esfera estaba Kail y a los lados unos sofás donde se encontraban los sabios de la luz y de la oscuridad, la mayoría tenia las capuchas puestas o estaban en sombras, pero no se fijaba en ellos, quien le llamaba la atención era Kail, al cual ahora se le veía el pelo corto y rubio, y sus ojos amarillos relucían de forma misteriosa.
-Bueno, ya es hora de verla ¿no creéis venerables ancianos?
Sin darles tiempo a contestar puso la mano derecha sobre la esfera y recito:
-Por el poder de las tinieblas que pueblan este reino, mostradme a la joven que han buscado mis compañeros
Mientras pronunciaba estas palabras la esfera fue haciéndose más grande, cuando acabo aparto la mano y la esfera se puso encima de la mesa. En su interior empezó a verse la Tierra, y seguidamente fue a parar a un punto de la Tierra seguramente Madrid que era de donde venían-supuso el muchacho-y empezó a formar sombras humanas, no se veían bien, solo una estaba nítida, era como si estuviese delante de ellos…



-……para mañana haced los ejercicios de la pagina veinte, y espero que la señorita Mika tenga los deberes hechos el próximo día y que no se pase la hora mirando por la ventana- puntualizo la profesora.
-Lo siento mucho, no volverá a pasar-respondí a la vez que me levantaba.
-Eso espero, porque saldrás a hacer los deberes-respondió.
Acto seguido recogió sus cosas y salió de clase cuando tocaba el timbre. Me puse a recoger los cuadernos dentro de la mochila mientras pensaba en lo que me había distraído de mi clase favorita,” ¿Quiénes eran esos tipos de las capas?, no entiendo nada” pensé mientras salía de clase.
-¡Tara!-grito una voz a mi espalda.
No necesite darme la vuelta para saber quien me llamaba, era una de mis pocas amigas, pero una de las mejores.
-Hola Elmina ¿¿Qué tal??-le pregunté mientras me daba la vuelta.
Elmina es una chica algo rara dependiendo de quién opine, pero es muy maja y agradable, además tiene unos ojos azul claro preciosos,-por mucho que me lleve la contraria-su pelo es largo de un color castaño tirando a claro, por suerte en nuestro instituto no tenemos que llevar uniforme así que lucía un pantalón vaquero y una camiseta negra muy a la moda y unos zapatos, en cambio yo llevaba un sencillo pantalón de un color entre el gris y el negro, una camisa blanca y encima de la camisa un chaleco negro y para rematar unos zapatos color plata, mi pelo es bastante más corto que el suyo, ya que a mí me llega por los hombros y es de color rojo, y mis ojos de un color rojo oscuro.
-Muy bien ¿y tú?-pregunto mientras se acercaba a mí.
-M… no sabría que decirte, la verdad-comente mientras empezábamos a caminar.
-¿Y eso? Si ahora tenias sociales, tu asignatura favorita-contesto con una mirada inquisitiva.
-Ya, eso es lo que más me mosquea, que sea lo que sea por lo que tengo esos sueños hacen que me desconcentre en clase de sociales-murmure casi para mí misma.
-¡Oh! ¿Te refieres a los sueños en los que siempre está el muchacho pelirrojo y el joven de los ojos amarillos?-preguntó.
-Si-respondí secamente.
-¿Y qué paso esta vez?-me preguntó intrigada.
-Pues..., sabes que soy muy mala contando cosas ¿Verdad?-pregunté para intrigarla aun más y para pensar en cómo contárselo sin que me llamara mentirosa.
-Si –respondió rápidamente.
-Y que te arriesgas a no enterarte de nada ¿verdad?-volví a preguntar esta vez solo para fastidiar.
-Que si, ¡cuéntamelo ya!-exclamó.
-Está bien, está bien-suspire e  inspire profundamente antes de comenzar-veras, esta vez el pelirrojo y otras tres personas más entraron en una casa que por lo que escuche parecía que estaba en  Madrid, y…
-¿Aquí? ¿En Madrid?-me interrumpió Elmina.
-Si aquí, pero qué más da si no existen, bueno como te iba diciendo esos cuatro entraron en una casa a las afueras de Madrid, y como siempre, tanto ellos como los que había dentro llevaban las capuchas puestas, todos salvo uno.
-El de los ojos amarillos ¿no?-pregunto interrumpiéndome de nuevo.
-Exactamente-conteste-y también se le veía perfectamente la ropa que llevaba, en cuanto entraron, el de los ojos amarillos saludo al pelirrojo, y por lo visto el de los ojos amarillos es una especie de príncipe o algo así, y estuvieron discutiendo un ratito corto sobre como tenía el pelirrojo que llamarle…
-Por príncipe ¿no?-interrogo Elmina mas intrigada que de costumbre.
-El pelirrojo le llamaba “mi señor”-dije haciendo una reverencia imitándole-pero el otro le dijo que le llamara por su nombre, del cual no me acuerdo ahora, hasta que se adelanto un acompañante del pelirrojo que se retiro la capucha e hincó una rodilla, lo cual me corroboró que el de los ojos amarillos era un príncipe ya que fue así como lo llamo, el que se adelanto se llamaba… a si el de los ojos amarillos lo llamo comandante Nirda y acto seguido les pregunto si habían encontrado a alguien que me dio a entender que era una chica, y le dijeron que sí que se encontraba en Madrid y luego se acerco a una mesa en el centro de la habitación en la que se encontraban y dijo unas palabras raras y…
-¿Y qué?-susurro Elmina.
-Y…sonó el despertador y vine a clase,-conteste mientras me reía de ella, y echaba a correr.
-Eso no es justo, no te tendrías que reír ven aquí-grito mientras corría tras de mí.
-De eso ni hablar.
Volví a mirara hacia delante para orientarme por las calles y llegar a mi casa antes de que me atrapara, pero me fue imposible, ya que se canso muy pronto y me pare a esperarla, mientras recuperaba el aliento le pregunte:
-¿Qué te parece?
-Raro, pero tengo una pregunta, dijiste que siempre llevaban capuchas, así que ¿cómo supiste en los otros sueños quien era el pelirrojo y el de los ojos amarillos?, ¿Cómo los reconociste?-pregunto
-Muy sencillo yo veo las cosas a través de los ojos del pelirrojo, y a ese chico solo le intriga una persona, que da la casualidad de que no es otra que su príncipe, al cual tiene respeto. Lo supe porque cada vez que le ve, le inundan un sin fin de preguntas que nunca le hace por temor a que le castiguen-respondí tranquilamente.
-Entiendo, bueno yo ya me tengo que ir por aquí, así que ya nos veremos mañana y me cuentas, hasta luego-dijo y se fue caminando.
Yo me despedí y me fui en dirección a mi casa, cuando llegue, todavía seguía dándole vueltas al porque de aquellos sueños. ”Bah-me dije- ya pensaré en ello más tarde” sacudí la cabeza y entre en casa....



Y bien, ¿os parece que es hora de hacerle una visita?-pregunto Kail mientras la esfera se convertía de nuevo en un punto de luz.
-No me parece una buena idea, todavía no está preparada....
-Tonterías-le cortó Kail.
-No son tonterías príncipe oscuro, deberías tener un poco mas de respeto a los sabios de tu elemento y maestros-le reprendió una sabia de la luz.
Kail puso cara de pocos amigos, abrió la boca para decir algo pero se lo pensó mejor y la cerró, me miro y luego volvió a mirar a la sabia y otra vez a mí. Cuando volvió a hablar estaba en calma aparentemente, pero me estremecí igualmente al mirarle a los ojos.
-Venerable anciana, le ruego que no vuelva a llamarme príncipe oscuro nunca más, por su propio bien-repuso Kail con una calma inhumana.
-Como os atrevéis a....
-Antes de que digáis nada-la interrumpió Kail-no os e amenazado os he advertido, y tenéis razón, no es el momento de visitarla, es mejor que nos encuentre ella, empezando por que no crea que somos meros sueños...-comento casi para sí mismo.
-¿A qué os referís princi...digo Kail?-pregunte con curiosidad al ver ese brillo extraño en sus ojos.
-Pronto lo sabrás amigo mío, muy pronto.

domingo, 8 de mayo de 2011

Es demasiado para poder resistirse... ^^

Escuché el sonido de la puerta al abrirse. No necesité girarme para saber que era mi hermana pequeña.¿Quién si no iba a entrar para llamarme idiota?. Respiré profundamente antes de mirarla.
-¿que pasa?, ¿nuestro hermano se a roto la cabeza?-pregunté.
-¿por que?-
-¿de que me hablas?-
-sabes muy bien a lo que me refiero-dijo. Si, lo sabía. Pero no quería hablar de ello con una chica de 19 años por muy hermana mía que fuera.
-¿que es lo que tengo que decirte para que salgas de la habitación?-pregunté. Tenía el móvil en la mano. Es verdad, llevaba toda la cena con el en la mesa. Estaba esperando una llamada.
-la verdad-
-¿cuál?-
-deja de responderme con preguntas. Dime por qué la has dejado marchar-
-ese era el trato. Tan simple como eso-respondí volviendo a girarme para mirar las estrellas desde el balcón.
-mientes fatal-dijo
-puede, pero no tengo porqué responderte.¿no te parece?-
-¿la dijiste la verdad sobre el collar?-preguntó. Genial, empezaba el interrogatorio.
-no-
-¿porqué?-
-no necesitaba saberlo-contesté.
-pero se lo ha quedado. ¿La dijiste que no te lo devolviera y no le dijiste la verdad?-gritó.
-Bingo-respondí quitando el tapón de mi oreja que acababa de crearse por su grito-si lo adivinas sola, ¿para que preguntas?-comenté desatando un poco la corbata.
-por que la quieres. Por que la la alejas de ti como un imbécil-gritó de nuevo. Vale, idiota no, al ser mayor su vocabulario era mas amplio.
-si sigues así te oirán hasta en mi trabajo querida. Hazme el favor de dejar de gritarme, y deja de meterte en mis decisiones. Son mías-dije mirándola.
-pero es la verdad-dijo.
-aunque así sea, es cosa mía.-respondí.
-¿por qué no la has dicho que la quieres?-
-¿acaso no recuerdas lo que ocurrió la última vez que me enamoré?-respondí molesto.-¿quieres que vuelva a pasar?, ¿a Dafne?. Yo no estoy dispuesto a eso-
-no tiene por qué ocurrir lo mismo-dijo.
-tu no conoces a papa y mama, harán lo que sea necesario para que me odie. Y con tener esa experiencia una vez me basta y me sobra-
-LO ÚNICO QUE HACES ES PROTEGERTE A TI MISMO-gritó de nuevo. Me estaba cansando demasiado rápido.
-LO QUE ESTOY HACIENDO ES PROTEGERLA DE MI FAMILIA Y DE MÍ-
-¿qué-
-es obvio Danna. Si salgo con ella, su vida cambiará por completo, la suya y la de su familia. No pienso obligarla a eso. Además, lo dejamos claro desde el principio. Esto era un trato. Ella me ayudaba y a cambio prometía no volver a aparecer en su vida. Que yo haya traspasado la línea, no la influye en lo más mínimo-
-no te a ayudado del todo, el compromiso no está anulado-respondió.
-técnicamente si que está anulado. Al menos que ella sepa. Y seguirá así-
-eso es trampa, la has mentido-
-es decir la verdad a medias. No es lo mismo. Pero ella no se enterará,¿entendido?-pregunté mirándola directamente-no te e oído Danna-
-esta bien, pero está mal lo que estas haciendo-
-estoy acostumbrado ha hacer mal las cosas-dije sin inmutarme. Sonreí en su dirección-no te preocupes, este tipo de enfermedades tiene arreglo-
-no es una enfermedad-
-las enfermedades hacen daño ¿verdad?-se quedó callada al entenderme.-deberías irte a dormir. Siento haber montado el espectáculo el día de tu cumpleaños. Para una vez que no doy una paliza a ese idiota-dije poniendo las manos juntas como rezando.
-preferiría que le golpearas a que la dejes escapar-
-no vuelas de nuevo con eso Danna, ya te e dicho que ella no volverá aquí. No te digo que dejes de ser su amiga, ya que te llevas bien con ella. Pero no la quiero cerca, y tampoco quiero que me lo cuentes. Cuanto menos sepa de ella mucho mejor-así antes me olvidaría de ella. Aunque el regalo que le compré para su cumpleaños me lo tendré que quedar. Suspiré. Bueno ya se lo daría a alguna niña del orfanato cuando crecieran un poco mas.
-¿por qué no le dijiste que le estabas pidiendo el matrimonio?-contraatacó después de un rato. Suspiré por no echarla a patadas.
-eres la tía mas pesada que conozco después de la pedante de mi prometida. No te conviertas en ella anda-
-responde-ni siquiera me escuchó.
-¿si lo hago te largarás sin hacer más preguntas?-asintió. Suspiré. Siempre se salía con la suya-a ver, tu ya sabes que esos anillos los compré para regalárselos a la mujer con la que quisiera estar de por vida. Y que tenía dos opciones, o darme el anillo que me corresponde para aceptarme como esposo, o devolvérmelo entero-asintió-bien, la respuesta es tan simple como pensar, ¿para que se lo voy a decir si no me va a volver a ver jamás?. Prefiero que se los quede como un bueno recuerdo la verdad. Así de simple-
-eres imbécil-me recriminó.
-eso ya me lo has dicho-
-¿por que no lo intentas?-preguntó. Sonreí.
-me parece que has dicho que no ibas a hacer más preguntas-dije mientras empezaba a empujarla hasta la puerta-buenas noches hermanita. Dulces sueños-dije cerrando la puerta detrás de ella.
Me apoyé contra ella y me deslicé hasta el suelo. Necesitaba beber para olvidar.

sábado, 7 de mayo de 2011

Las Estrellas Del Cielo

Estaba tumbada en la cama sin ganas de dormir. no podía dejar de pensar y darle vueltas a la cabeza. Si consiguiera encontrar los motivos que la llevaron a esa situación sería mas facil. El problema estaba en que no recordaba todas las decisiones que había tomado. Es increible ver como te va cambiando la vida, escapando a tu control sin poder evitarlo, sin apenas darte cuenta. Cuando lo haces es demasiado tarde para volver atrás y recuperar lo que has perdido. y lo peor de todo es que no te das cuenta de como has permitido que eso ocurriera.
Intentas engañarte, deicrte que tu no lo has permitido. Pero eso nunca es verdad. Pensaba en todas esas personas con las que había hablado, convivido, y que había perdido por uno o por otro motivo. Una pequeña lágrima rodó por su mejilla sin poder evitarlo. Ni siquiera se molestó en intentar ocultarla, nadie la podía ver. SE levantó de la cama y se acercó a la ventana descorriendo las cortinas. Hacía mucho que había dejado de bajar la persiana. Le gustaban las estrellas. Siempre las contemplaba cuando estaba inquieta.
Esa chica pensaba en las personas que estaban ahora a su lado, para todo. Lo tenía claro. Haría lo mismo que hacía el cielo con las estrellas. Atraparía a esas personas y no las dejaría escapar hasta millones de años después, cuando ella ya no estuviera. Las mantendría a su lado hasta que ya no fuera posible. Pero al menos estarían en su corazón, como ella esperaba estar en los de esas estrellas.

empezamos... a ver cuanto dura xD

Em.... eto...... bueno supuestamente dije que no y mira donde estoy ahora. Bueno, pues por lista se lo dedico a ella.
http://www.youclubvideo.com/video/150077/arashi-truth