miércoles, 24 de octubre de 2012

Minna

http://www.youtube.com/watch?v=WraaHF-34PE&feature=related
El trabajo se acumula, llegan las pruebas y a los pocos días los examenes, planes, cosas, lecturas,personas que no puedes ver o hacer por ello. Se convierte en una montaña increible, y no eres capaz de mirar mas allá de ello. Lo miras todo a la vez sin saber que hacer primero, y permitidme que diga, que es en este momento en los que uno necesita a sus amigas.
Esos amigas que cuando te caes, no se preocupan y se agachan para ver si estas bien, si no que se rien de ti en tu cara hasta contagiarte, haciendo que olvides l¡tanto la caida como el dolor de las heridas, esas amigas que cuando la carga es demasiado grande para que una edición de bolsillo lo aguante, se lo quitan de las manos sin preguntarla. Esas amigas que estan cerca para escuchar una retaíla de cosas que las suena a chino, que no entienden, y que posiblemente les resulte aburrido sólo por el hecho de que una necesite desahogarse. Esas amigas que cuando lloras están ahí, pero no para secarte las lágrimas y darte un pañuelo para sonarte, sino hacerte reir haciendo mil y una bobadas, para halar una vez que lo miras de otra manera.
Son esas amigas que cuando la montaña es tan grande que te ahogas, están ahí para recordarte que el camino que has escogido nadie dijo que era facil, pero que si puedes conseguirlo. Cuando preguntas ¿Por que? La respuesta es simple, por el simple hecho de que confían en tu fuerza para conseguir lo que te propones. Y por recordarme este tipo de cosas, las doy mil y una gracias.


 Gracias por estar ahí cuando mas lo necesito, por preocuparos por ese pequeñito miko que hace muchas tonterias a vuestro lado.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Entre las páginas de un libro.

Hace poco me preguntaron si volvería a escribir, si lo retomaría. Cuando me lo dijeron, pensé que no se me ocurriría que escribir, pero me e dado cuenta de que no tengo que decidir sobre que escribir. Después de todo, eres tu quien decide lo que poner: tus pensamientos, algún recuerdo, tus sueños, tus historias. Es curioso el escribir. Ya que parece que no cuesta nada,es simplemente tener una idea de ponerse a ello, pero en realidad, deben ocurrir muchas cosas para que esa idea se convierta en una historia, y ya no te digo en un libro. 
Para empezar, los personajes. Esas personas que os imagináis mentalmente según al descripción que se hace de ellos. Hay muchos tipos diferentes, los malos, los buenos, los que no se deciden. Es bastante sencillo hacer que se odie a un personaje, lo realmente difícil es que te agrade, te guste y lo acabes queriendo, hasta el punto de que si llega a desaparecer en la historia del libro, acabes llorando de rabia mientras lees esos últimos instantes, suelen ser los mas cortos, y normalmente siempre nos enfadamos con el autor, pero ¿Acaso crees que a el no le cuesta hacer lo que hace? Son sus personajes después de todo, él o ella les a dado forma, han pensado en sus gestos, sus expresiones, que están descritas al detalle intentando que lo imagines igual que ellos, sus habilidades, sus encantos, su carácter.  Han ido cambiando cada  aspecto hasta convertirlos en quienes son, los quieren incluso mas que los lectores.
Entonces aquí vienen las preguntas "¿Por que acaban con ellos? Si les quisieran tanto no se los cargarían" Esos no son argumentos válidos, por un motivo muy simple. Los finales de los libros, hay quienes los prefieren cerrados, otros abiertos, y otros que les explique que pasa con cada personaje detalladamente hasta el final, que no quede nada a su imaginación. 
Y por supuesto, otra de las cosas mas importantes de las historias a las que no se les da la suficiente importancia. Los escenarios, en otras palabras, las ciudades ¿Cuantos de nosotros no hemos soñado con esos lugares? ¿Cuantas veces hemos deseado encontrarnos en esos lugares? ¿O los poderes o maravillas que se describen en ellos? Por que yo al menos si, y un montón de veces. Son igual de importantes que los personajes.


Hay ocasiones en las que estas estresado, triste, o simplemente aburrido, en los que un buen libro te atrapa entre sus páginas sin posibilidad de salir de él. Tu mente baga junto con las líneas de libro a ese lugar, el cual, para ti será el mas increíble que hayas conocido nunca, al menos durante esos momentos....

sábado, 26 de mayo de 2012

Esos pensamientos sin sentido

La familia, los amigos cercanos y los que no lo son tanto. Son cosas a las que damos muy poca importancia hasta que estamos lejos. Tan lejos que no podemos alcanzarlos con las manos. Nos desesperamos, nos deprimimos y nos ahogamos en un vaso de agua por que pensamos que se olvidan de nosotros, que no nos echan de menos, que cuando hablas con ellos es como si no te hubieras ido. Nada mas lejos de la realidad. 
Se acuerdan de nosotros con cada detalle, cada momento, cada sitio en los que emos pasado buenos momentos juntos. 
Normalmente, cuando alguien se va piensa que va a perder todo lo que es importante para el, sus amigos, su "nueva" casa, la ciudad en la que ha estado todo ese tiempo, las personas que ha conocido. Todo. Siempre se piensa de la misma manera, se entristecen por algo qeu no es cierto. 
Las personas a las que han conocido se acordarán de ti siempre, te echarán tanto de menos como tu a ellos, y no te olvidarán jamás, por que la amistad es un hilo de doble sentido. Y lo mas importante, no los pierdes, ya que hoy en día hay muchas formas de mantener ese tipo de relaciones, siempre las hay. El mayor problema, no es el irse a otro lugar, el mayor problema es la sensación de pérdida, el recordar algo que crees que jamás volverás a poder tener, pero es del revés.
Piensa en lo que has vivido, en lo que has disfrutado, en esas risas, sorpresas,cenas, bailes, quedadas,actuaciones, encuentros, piensa en que has tenido la suerte de vivirlo, de disfrutarlo con la gente que te quiere y que te quiere. Eso es lo que tienes que pensar. Ya que el volver a verse es cuestión de tiempo. Si lo deseas.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Something...

 Las nubes se oscurecían sobre la ciudad. Muchos aceleraron el paso para evitar la tormenta que se avecinaba. Otros simplemente dejaban su paraguas cerca para cuando empezara a llover y seguían su camino. Observaba las gotas de agua a través del cristal del coche. Veía a toda la gente apresurarse a través del empapado cristal. Si la cosa seguía así se producirían atascos interminables. Haciendo el camino mas largo si cabe. Si se giraba podría ver el coche de la funeraria delante. Cargando a la única familia que la quedaba.
Recorría con la mano las líneas de un trébol de cuatro hojas sobre su muñeca derecha mientras recordaba vagamente las palabras de ánimo durante la misa. No merecía la pena la misa. ¿Qué haría la gente?. Entraría para ver su cuerpo durante unos instantes y saldría de nuevo por la puerta. Creyendo haber cumplido con su deber de vecino. Lo único que quería era sepultarlo a su lado. Se habían reunido ya. No hacía falta nada mas que dejarle descansar junto a su madre. Pero era una tradición irrevocable. Con su madre fue igual. El coche se paró por fin a la entrada del cementerio. Era el momento de cargar el ataúd.
El agua empezó a caer sobre ella nada mas salir. Se acercó al hoyo cuando lo bajaban. Podía sentir los ojos de todo el mundo clavados en ella, esperando una muestra de debilidad por su parte. Esperando ver una lágrima en su rostro. Estaban todos de pie allí. En silencio. Atentos a todo lo que sucedía. Sintió una mano cálida sobre la suya. Vio a una chica de pelo moreno,casi mojado, a su lado. Un mechón de pelo rubio era visible aún. Estaba mirando lo mismo que instantes antes miraba ella. Se estaban empapando. Cerró los ojos y apretó su mano con fuerza. Dándola las gracias con ese gesto. Ambas chicas siguieron de pie, una al lado de la otra. Hasta que todos los presentes desaparecieron. La ceremonia había terminado.
La morena miró el cielo sonriendo. Lentamente las gotas de agua dejaron de caer sobre ellas.
-Buen truco-murmuró mirando aún el ataúd de su padre. No se podía rellenar hoy por la lluvia.
-No es natural que en un día feliz como este llueva de esa manera-se limitó a decir.
-Cierto-era verdad que su padre había muerto. Pero ahora volvían a estar juntos. Con la mano libre agarró los cascabeles que colgaban de su cuello. Todavía se notaba el aroma de sus verdaderos dueños.
Se quedó observando el gesto de su amiga. De esos hermosos ojos marrones con pintas verdes no caía ni una sola lágrima. Se tragaba su sufrimiento para no preocupar a los demás, pero a ella no la engañaba. Eran demasiados años de convivencia como para no entender como se sentía.
-Te quedarás en mi casa esta noche. Ya está hecha la cama-comentó mientras emprendían el camino a casa rodeadas de ese halo que alejaba el agua de ellas. Sabía que su amiga no iba a discutir con ella sobre eso. Necesitaba alejarse del silencio que reinaría ahora en ese lugar por unos días. Por suerte no había nadie en la calle debido a la lluvia, por lo que pudo mantener el truco hasta que llegaron al porche de su casa.
-Bienvenidas, la comida está puesta en las bandejas. Podéis ir a comer arriba-sonrió. Su madre se comportaba como si fuera un día como otro cualquiera Y eso era lo que su amiga necesitaba en esos instantes.
-Gracias mama-cada una cogió una bandeja y la subió.
-Cambiaros de ropa antes de cenar chicas.-gritó su padre desde el salón cuando las vio pasar. La morena le ofreció la ropa que se había olvidado la última vez que había ido a su casa. No se molestaron en secarse el pelo antes de cenar. No iban a coger un resfriado si no lo habían cogido ya bajo la lluvia.
-Mañana voy a ir a clase-sentenció la chica de ojos marrones.
-Arika... no pasa nada si no vas un día mas-comentó la morena.
-Quiero ir. Es mejor que quedarme sin hacer nada en casa.-contentó mientras daba los primeros bocados a la cena.
-Si seria ir a clase y no hacer nada.-replicó.
-Al menos veo como hacen las cosas el resto mientras no hago nada. Aun que no tendría ningún problema en no ponerme el uniforme-la morena hizo una mueca. Arika se empezó a reír a carcajadas.-¿Que ha sido esa cara Ruka?
-Sabes que prefiero mil veces los pantalones-contestó la morena.
-Si, por eso precisamente lo alteraste un pelín sin que se notara-comentó como que no quiere la cosa dejando algo en el plato. No tenía demasiada hambre.
Ruka la miró mal. Sabía perfectamente a lo que se refería.
-Vamos a dormir que mañana hay que madrugar. Llevo esto abajo y enseguida vuelvo-se las apañó para colocar todas las cosas en una sola bandeja y las bajó. Mientras Arika se tumbó en una de las camas suspirando. Le agradecía que no le preguntara como se sentía ni nada parecido.
Al volver Ruka escuchó la respiración de Arika. Se había quedado dormida antes de que volviera. Se puso el pijama y se metió en la cama. No la tapó por miedo a despertarla.